Don Clemente, joven galán, amante múltiple y desvergonzado, trata de huir de la cama de doña Hipólita, una posesiva viuda con la que mantiene relaciones desde hace seis años, para reunirse con doña Clara. Ésta se ha trasladado de casa huyendo del acoso de don Julián, que aspira a cobrar en especie el costoso regalo que ha hecho a la cortesana. A pesar de la hipócrita exclusividad en la relación que le exige don Clemente, doña Clara tiene una serie de amantes fijos, uno de los cuales es el singular don Juan, regidor de Almagro, de cuyas aportaciones pretende vivir, comer y vestir a pesar de su tacañería. Don Clemente, con ínfulas de galán celoso y honorable, se muestra ofendido al ir conociendo los manejos de su amante. Todo se complica cuando aparece en escena otra de sus antiguas amantes, doña Beatriz, que le persigue bajo el pleito de promesa de casamiento. A partir de este momento se generan un sinfín de enredos y peripecias divertidas, que a veces rayan en el absurdo, y en el que se ven inmiscuidos los criados de ambos, Cartilla y Marichispa. Todo culmina en una especie de “pique colectivo” sin solución final.


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ABRE EL OJO

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